Todo lo que existe es susceptible de ser robado". La afirmación no es gratuita, es el resultado de la experiencia de los agentes de policía que recorren las calles de algunas metrópolis sumidas en el caos, que ya no saben como proteger las señales de tráfico,
las estatuas de los personajes ilustres, los extintores de incendios o las placas y carteles publicitarios de un tipo de ladrón que ya no coincide con la figura del ratero de toda la vida: sus objetos de deseo "siempre se salen de lo normal, ahí reside su ventaja".
Que se lo digan a la dependienta Mirna Marchetti, que perdió su larguísima "cabellera" en el centro de Río de Janeiro cuando viajaba en autobús con una amiga: "Estaban en la parada del autobús, nos siguieron y se sentaron justo detrás. Sentí un fuerte tirón en el pelo; protesté, pero ellos me dijeron que no me moviera, que se trataba de un atraco", declaraba llena de rabia. Además de la cabellera, a Mirna le arrebataron, a la vista de todos, el bolso y otros objetos personales.
La policía teme un rebrote de un robo muy común en los años 90, cuando los salones de belleza pagaban fuertes sumas por pelo natural para fabricar pelucas, bisoños y postizos. Hasta 30 dolares cuentan que se paga hoy en Río por una buena melena.
El robo del reloj de pulsera por el método del cigarrillo encendido ya es un clásico en las calles de Bogotá. Los conductores toman la precaución de llevar sus relojes en la muñeca derecha, para evitar que les peguen un tirón si abren la ventanilla; pero no es suficiente: en el momento preciso alguien va y apaga una colilla en la mano izquierda y, al reaccionar llevándose la mano derecha sobre la quemazón, se produce el tirón del reloj. Así de fácil. Casi tan ingenioso como el de los monos entrenados para rateros de las playas de Phuket, en Tailandia
Otro robo para tomar nota, sobre todo si estamos de vacaciones y los pies están para el arrastre, es el de la zapatilla desparejada. Un rotativo de Bombay lo describe gráficamente:
"El turista cae derrotado en el banco de un parque o de la sala de espera de una estación de autobuses, y cuando descalza un pie para aliviar el dolor, un niño le arrebata la zapatilla a toda prisa. Minutos después, cansado de andar a la pata coja, abandona la zapatilla en una papelera y, de repente, el chaval vuelve a surgir de la nada y se hace con el par". El turista no pierde mucho, pero regresar al hotel descalzo no es muy agradable con la calle plagada de objetos sospechosos.
En occidente también la pintan calva. Vamos, que por estos pagos algunos no pierden la ocasión de demostrar que a los europeos aún nos queda mucho por estar civilizados. Una cosa es segura, los avispados reunidos no conocen fronteras. A continuación una pequeña lista de timos.
El hurto mágico. Los timadores se apostan a la salida de los bancos, donde le echan el ojo a una víctima que acaba de realizar una retirada de dinero. Entonces, los ladrones la siguen en coche y cuando llegan a la altura de la víctima elegida se apean para preguntar por la dirección de un restaurante de la zona. Tras ello, los timadores, que actúan como si fuesen extranjeros, muestran a la víctima una cartera llena de dólares y le piden que les muestre qué aspecto tienen los euros. Para esto se intercambian carteras, momento que los cacos aprovechan para dar el cambiazo de los billetes: ellos se quedan con los euros y la víctima con dólares falsos. Cuando se da cuenta del engaño, ya han huido.
Timo de los trileros o de los cubiletes
El "croupier" dispone sobre la mesa de tres cubiletes o tapones y oculta bajo uno de ellos una pelotilla, guisante o bodega, los mueve ágilmente cambiándolos de posición. Los "ganchos" (complices) pululan alrededor de la mesa haciendo apuestas que siempre ganan y que incitan al público a jugar. Cuando la víctima entra en el juego, los trileros dejarán, como por descuido, que vea el lugar en donde se encuentra la pelotilla, para después de que apueste, la escamoteen.
Silicona en el cajero
El timador se dirige a una cajero automático, bloquea con silicona la ranura por la que sale el dinero y se aposta en las cercanías. Tras uno o varios intentos de uso, el timador retira la silicona y con un alambre saca el dinero acumulado.
Una variable consiste en bloquear la salida de la tarjeta. La persona que está operando en el cajero anexo se ofrece a ayudar a la víctima, ofreciéndole un teléfono de contacto con la central de anulación de tarjetas bancarias. La víctima llama a dicho teléfono, el cual es contestado por un cómplice que le sonsaca la clave bancaria, indicándole además que dicha tarjeta queda bloqueada. Pasado un rato, el timador retira la tarjeta y se queda con ella.
Timo del marco
Juego de apuestas de pares y impares: son doce bolas pares, otras tantas impares y una vigésimo quinta llamada "alipando", que da al banquero todo lo apostado. Las bolas se introducen en una bolsa de la que se extraerá la ganadora. Cuando los apuestas son suculentas, un "gancho" saca el alipando, que distinguirá por el tacto.
Timo del calentador
El nombre se debe a que éste fue el primer electrodoméstico utilizado, aunque el engaño se realiza con todo tipo de aparatos. Los timadores siguen a su víctima desde la tienda de electrodomésticos donde han efectuado la compra hasta su domicilio. Allí se presentan como empleados de la tienda y dicen que, por error, le han entregado un aparato en mal estado; piden disculpas y se lo llevan, tras firmar el albarán para cambiarlo por otro. No se vuelve a saber de ellos.
Timo del anuncio
En unos casos, se compran electrodomésticos que se pagan con cheques robados, otros los timadores alquilan un piso con nombre falso y lo alquilan nuevamente a todo aquél que pague la entrada o la primera mensualidad, en ocasiones más de una decena de personas.
Timo del atropello
El timador se abalanza sobre un coche en un semáforo o paso de cebra y finge haber sido atropellado. El asustado conductor generalmente una persona mayor, se apea para socorrer al timador, que consigue una suma de dinero para evitar la denuncia. En ocasiones, un segundo estafador, aprovecha el nerviosismo de la víctima para sustraerle la cartera o robar en el interior del automóvil.
El inspector del agua
El timador debidamente uniformado, se presenta por las casas como Inspector del servicio de Aguas (o de gas o de electricidad) para revisar los contadores. Tras la oportuna comprobación, pide el último recibo ya pagado, y alegando irregularidades en el contador, lo modifica y hace pagar la diferencia.
El cobrador del gas
Este timo cuenta con dos versiones. En la primera de ellas, el falso cobrador pasa por los domicilios a cobrar una póliza pagadera cada diez años, que por supuesto, debe ser abonada al momento. En otras ocasiones y tras una minuciosa revisión, el timador comunica a su víctima que la instalación se encuentra en pésimas condiciones y debe cambiarse o sino será clausurada. El falso inspector se compromete a agilizar los trámites a cambio de una pequeña gratificación o, en ocasiones, cobrando al contado las 240 € (40.000 pesetas) que cuesta la reparación.
Timo del antenista
Los timadores desorientan durante la noche las antenas de televisión de la manzana de casas. Días después aparecen con monos y herramientas para revisar los aparatos. Tras retomar las antenas a su posición original cobran la reparación. En ocasiones aprovechan para robar en las viviendas.
Timo del préstamo
Se ofrecen préstamos a bajo interés mediante anuncios. A los solicitantes se les pide dinero para iniciar los trámites de un préstamo que jamás es concedido.
La oferta de trabajo
Un atractivo anuncio en las paginas de trabajo de cualquier periódico es suficiente para hacer ricos a algunos. Tras contestar a la supuesta oferta, se exige al demandante el envío de cierta cantidad de dinero para conseguir información adicional.
Timo de la lotería
Ofrece por el precio de un billete, múltiples combinaciones para jugar a la lotería o a las quinielas con muchas posibilidades de ganar. Lo que la víctima no sabe es que si el número es galardonado, el previo se lo llevará la empresa y el resto se dividirá entre todos los que participen en ese número.
Timo de las participaciones
Los estafadores venden participaciones incrementadas con un donativo para cualquier fin altruista de un número de lotería que no poseen.
El billete marcado
Se suele llevar a cabo en cafeterías o en tiendas. El primer timador paga con un billete de 50 o mas euros, y minutos después, el segundo timador, entra y paga con un billete de 10 o 20 euros. Al recibir las vueltas, asegura que el cambio está mal y comienza la discusión. Al llegar el encargado, el timador recuerda que en el billete había anotado un número de teléfono o una dirección. Se comprueba en la caja y el dependiente aturdido, entrega la vuelta de las 50 o mas €.
Timo de la estampita
Parece increíble que éste viejísimo timo siga funcionando, pero así es. El timador que simula ser disminuido mental (el tonto), se acerca a su víctima (el julay) con cualquier excusa y le muestra que lleva un de fajo de billetes (que en verdad es un simulacro), mientras le explica que se los ha encontrado. En ése momento aparece un segundo timador que jugará con la avaricia de la víctima y le persuadirá para repartirse el dinero del tonto. Éste se deja convencer, pero exige juntar los fajos de los tres, así la víctima saca una fuerte suma de su cartilla y la mete en una bolsa junto con los billetes del tonto que por supuesto cómplice le entrega para aparentemente dar esquinazo al otro. Cuando se quede solo, descubrirá que la bolsa no contiene más que el "piro" (recortes de periódico): le han dado el cambiazo.
Timo del tocomocho
La denominación de éste timo viene de la pregunta que hace el "tonto" al gancho (una segunda persona que es cómplice) ¿tocó mucho? El tonto entra al "julay" (la víctima) preguntándole por la administración de lotería más cercana, ya que quiere cobrar el billete premiado. En ese momento aparece el listo que casualmente lleva la "pampa" o la lista oficial de lotería. El tonto propone a la víctima y al listo venderles el billete por una cifra muy inferior al premio, arguyendo cualquier excusa. La víctima saca una fuerte cantidad de su cuenta y se queda con un décimo no premiado mientras el listo desaparece de la escena con la excusa de llevar al tonto al autobús.
Timo del nazareno
El timador realiza varias adquisiciones de género en una empresa durante un tiempo pagando correctamente. Una vez ganada la confianza del vendedor, dado que ha adquirido un prestigio por la puntualidad de los pagos, solicita la adquisición de un importante lote de género, el cual es pagado con un cheque sin fondos, desapareciendo a continuación. Alguna vez , se ha detectado que el timador trabaja en alguna empresa de prestigio y se vale de ella para realizar el pedido a nombre de la misma para tras recibir el género en algún lugar determinado, desaparece género y trabajador.
Los billetes negros
El timador (Extranjero), contacta e indica a la víctima que por la circunstancia que sea, ha tenido que sacar de su país un montón de dólares, los cuales y para uno ser detectados, los ha teñido de negro para poder pasarlos por la aduana de la frontera. Para demostrarlo, procede con un señuelo a desteñir uno delante de la víctima. A continuación, informa de que cree que la Policía le tiene casi localizado y que tendrá que salir urgentemente y como no dispone de tiempo para desteñir el resto de los billetes, se los puede dejar a cambio de una módica cantidad, muy inferior al de los dólares teñidos. Cuando el "pringao" (la víctima) accede creyendo haber hecho el negocio de su vida, se da cuenta que el resto de los billetes negros son falsos recortes de papel. No obstante, la calidad de los recortes de papel es buena, y similar a la de los billetes.
El hospitalario
Se llama así por darse en hospitales o clínicas y por la hospitalidad del estafador. Consiste en sustraer la cartera a una persona enferma ingresada en un hospital. El "gancho" (una segunda persona que es cómplice), permanece a la expectativa hasta que la víctima o su familia detectan la sustracción. Entra en acción en ese momento y facilita un teléfono de contacto con la central de anulación de tarjetas. La víctima llama a dicho teléfono, el cual es contestado por el cómplice, quien le sonsaca la clave bancaria, a la vez que le indica que no se han realizado operaciones bancarias y que procede a la anulación de la misma.
Timo de la mancha
Se desarrolla en la calle, mas bien es un truco, y los autores son dos o tres carteristas. A la víctima uno de los sujetos, le lanza sobre la ropa una sustancia que le manche, momento en el que se le acercará un segundo para interesarse por el incauto y ofrecerse a limpiarle la mancha, momento que aprovechan para sustraerle la cartera. Los perjudicados se encuentran entre personas elegantemente vestidas por lo que es más fácil que su preocupación por el incidente les impulse a despojarse rápidamente de la prenda maltratada.
Timo de la enciclopedia
El experto timador, presentándose como vendedor de libros de una conocida editorial, cobra un adelanto por una enciclopedia que el timado nunca recibirá.
Timo de la Biblia
El timador escoge a su víctima en las esquelas, se dirige a su domicilio de un finado y pregunta por él, al serle comunicada su muerte, el timador explica que el difunto había encargado poco antes de morir, una Biblia. Los familiares pagan un elevado precio por el supuesto último deseo.
Timo del teléfono
Una persona, haciéndose pasar por empleado/a de alguna compañía telefónica, le comunicará que se están haciendo reparaciones en las líneas, le indicará que marque una sucesión de números, asterisco, almohadilla, etc. Cuelgue rápidamente, ya que si sigue las instrucciones que le ha dado, su factura telefónica se disparará hasta límites insospechados, debido a que habrá desviado las llamadas que realice la persona timadora y las cargarán en su cuenta.
Timo del marco
Juego de apuestas de pares y nones, con doce bolas pares, otras tantas impares y una vigesimoquinta llamada alipando, que da a la banca todo lo apostado. Las bolas se introducen en una bolsa de la que se extraerá la ganadora. Cuando las apuestas son suculentas, un “gancho” saca el alipando, que lo distingue por el tacto.
Timo del hospitalario
Se llama así por darse en el hospital o clínicas y por la hospitalidad de la persona estafadora.Consiste en sustraer la cartera a una persona enferma ingresada en el hospital. El/La gancho (una segunda persona) permanece a la expectativa hasta que la víctima o su familia detectan la sustracción. Entra en acción en ese momento y facilita un teléfono de contacto con la central de anulación de tarjetas. La persona timada llama a dicho teléfono, el cual es contestado por el cómplice, que le sonsaca la clave bancaria, a la vez que le indica que no se han realizado operaciones bancarias y que procede a la anulación de la misma.
Otro timo del teléfono
Te llaman continuamente diciendo que has sido tu el que los has llamado e intentan sonsacarte cuanta información pueden entre llamada y llamada para saber de ti y controlar las horas que estás en casa para introducirse en ella en cuanto sales.
Timo del carrito de compra
Instalan un nuevo dispositivo que sustituye el monedero original del carrito de compra del supermercado. No notas la diferencia y a la hora de querer sacar la moneda, esta no sale y se quedan con la moneda.
Faltan los timos modernos: El que nos llaman del banco y nos piden datos "para nuestra seguridad" y nos remiten a una pagina web falsa, el del que nos ha tocado un premio y tenemos que ir a buscarlo y después solo nos lo dan si compramos un lote de productos que no sirven para nada, el teléfono de atención al cliente de las operadoras de telefonía, las comisiones indebidas de los bancos, cursos de aprendizaje para trabajar en petroleras, la factura eléctrica y sus contadores que se equivocan hacia arriba,los teletimos tan populares ahora..., no hay fin. Esos para otro día.
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