En el barrio Santa Rosa de Lima, capital de la provincia de Santa Fe, Argentina, multitudes de vecinos participan de un acontecimiento extraordinario.
Todo comenzó cuando un perro callejero orinó contra la pared de un negocio dedicado a los juegos de azar y plasmó una imagen que -según los vecinos- es el rostro de Jesucristo.
En pocas horas, una procesión espontánea se congregó ante el local, en Aguado al 2500, y encendió las primeras velas. Como enviado por Astor Piazzola, un muchacho que descendió de una bicicleta juró haber visto el instante en que la mascota levantaba la patita. Otros midieron la relación entre las dimensiones del animal y la altura de la mancha respecto al suelo y consideraron la versión razonable.
Dim lights
Embed Embed this video on your site
Para muchos vecinos, la mancha es una reparación, o un anuncio de bienaventuranza, para una zona especialmente castigada por la feroz inundación del 29 de abril de 2003. Dicen los testigos que por las noches "la cara de Cristo se ve mejor" y se acercan ciudadanos de otras latitudes para persignarse y rezar.
Otros, en cambio, ven el semblante del Martín Fierro. Y, otros, el del Che Guevara. Pero, hasta el momento, no celebraron ningún oficio para reivindicar el parecido. El más beneficiado por la Santa Aguada o Santa Meada -como se le empezó a llamar al fenómeno- es el dueño de la agencia de quinielas El Litoral, adonde "todos los vecinos le jugaban al 33", por la edad a la que murió Cristo. "No la voy a borrar nunca, ni loca la saco", dijo la dueña.
No sería pertinente descartar que algún devoto se hubiese encargado de mimar o incluso de obsequiar con un huesito al animal. Lo cierto es que el perro es prácticamente ignorado por los fieles. Intermediario de una proeza escatológica, o protagonista central de un suceso que sólo cobra sentido a ojos humanos, la mascota es víctima de la asunción según la cual "los animales carecen de fe", por cuanto fueron excluidos de toda previsión bíblica.
Un teólogo que prefirió el anonimato indicó: "Difícilmente es que la Iglesia Católica canonice al perro". Mal no estaría que un sacerdote descarriado se apiade del alma del animalito que propició el milagro y le entregue una hostia o una bendición piadosa, en nombre de San Francisco de Asís.
Dim lights Embed Embed this video on your site
Dim lights Embed Embed this video on your site
Dim lights Embed Embed this video on your site
Dim lights Embed Embed this video on your site
Bajatelo gratis de: GetFirefox.com
.jpg)



